En la mano que busca

lunes, 29 de julio de 2024


 

Hay una luz permanente 
cosida al substrato del humo,
ese manto huidizo
que se levanta en el aire
como un ave suspendido en su in-materia.

 En la construcción de la mano
que busca atraparlo
se escinde una verdad;
se opaca la huella del mundo.

La mano reside en el cuerpo,
donde el humo navega un sueño.

Hay una luz permanente
que susurra la sombra
- en la mano que la busca.

Entonces
(dos manos)
la real y la que impacta contra el suelo
al brincarse eclipse.

En la palabra se devuelve el eco/
donde un vacío.
En la palabra se devuelve un subjetivo/
donde un ego.

Hay una luz sin nombre
que se busca en los movimientos del día;
en el brillo del ocaso,
en el derrumbe de la piedra.

En la mano está la verdad y la búsqueda,
el filo de la navaja
que decapita un concepto
(y lo resucita verbo).

pero atrapar la luz
es el acto mismo
de dispersarla.

En la construcción de la mano
que pide asimilarla:
se unifica la verdad;
se invoca una huella del mundo.

En la construcción de cada error
hay una traducción
del horizonte:
    Una súbita enseñanza
    que lubrica el músculo
    de la alegría.

Hay una cicatriz permanente
en la corteza de los árboles;

un recuerdo que no cesa de empujar
al alma.

En la mano que fabrica el arpa
nace la música;
en la mano que barniza el altar
nace el espíritu.

Y en la mano que acaricia la luz

nace un camino.







No hay comentarios:

Publicar un comentario